¿Cómo es que funciona esto?

Me pregunté una y otra vez. Tuve un padre visionario. Gracias al Universo. Porque así desde niña creí en la magia. Él nos deleitaba con sus trucos y por ahí derecho nos decía que podíamos ser todo lo que quisiéramos ser. Quien quisièramos ser. Y le creí. Le creímos. Yo me perdí. Muchas veces. Pero siempre tenía esa brújula en mi mente. Siempre te ví padre en mi adolescencia haciéndome trucos y pilatunas como decías. Siempre.

¿Cómo es que esto funciona? Es simple. Funciona con tu mente. Deséalo y lo obtendrás. Visualízalo y lo tendrás. Desde el amor. Desde el desapego. Desde la conciencia. Desde el deseo de que todo es lo que será correcto y en el orden del Universo. Por eso hay que tener cuidado con lo que deseamos desde la consciencia. Desde esa voz interior que nos habla desde niños. Porque todo eso que deseamos lo podemos conseguir. Tarde que temprano.

¿Me pregunté una vez cómo poder conservar este bosque que amo con locura? Y hallé la forma. Y cuando me siento ante estos árboles sagrados, gigantes y pequeños, comprendo que no están solos. Que esa fuerza interior que viene de la Tierra está conectada por una energía verdadera que todo lo puede. Que viene del volcán y del mar. Que viene de la Sierra y del Valle. Del Llano y de las altas montañas. Viene del centro de la Tierra y del exterior de ella. No estamos solos. Ni por más afortunados que fuéramos. No somos tan divinos aún. Somos estos.

Es simple. Fue simple. Fue saber con certeza que hay una corriente que fluye en el cosmos y de la cual somos parte. La pensé. La ví y estoy en ella. Y puedo ir a donde quiera. Voy a ti Laguna a rendirte tributo por todo lo que ocurre en tí, a tí quebrada hermosa y majestuosa que resuena en mi mente siempre, o a ti ciudad caótica en donde veo los seres que allí hoy sufren. Somos parte de un entramado complejo y dinámico. Somos parte de la luz y somos luz. Somos parte de la magia de ese entramado que nos hace llevar en nuestras venas una parte de todo. De todos. Somos Maya e Inca. Somos Aztecas y Mongoles. Somos negros y blancos. Somos amarillos y tenemos también en nosotros ese Arco Iris hermoso que nos hace pertenecer a todas las tribus de la Tierra y de la no Tierra.

Funciona con tu mente. Es un regalo. Un milagro. Un don que todos los humanos poseemos. Un maravilloso e increíble potencial. Energía pura. Llena de ciencia compleja de evolución de millones de años. De aprendizajes. De pérdidas. De aciertos. De desaciertos. De dolor y sufrimiento y de alegrías y conquistas. Una de ellas. Nosotros. Nos hemos conquistado. Un día a la vez. Un instante a la vez. Ya siento que estoy llegando a la plenitud que jamás imaginé. Y entonces me asusto. Y entonces creo que no partimos a ninguna parte. Porque ya estamos en ella. Aquí.

Deséalo y lo obtendrás. Solo ensaya. Pero desde el amor. Visualízalo y ya es. Ya existe. Concéntrate en lo que deseas. No en lo que no. Porque la mente entonces tampoco es que pueda hacerte el milagro. Tú eres el milagro. Ella te escucha amorosamente. Y obedece. Somos ese milagro del planeta. Nada es igual a nuestro cerebro. Nada se parece. Pero eso tampoco le quita el crédito a la capacidad que tienen muchas otras especies. Y no especies. Seres. Todos poseemos diversidad de capacidades. Y todos con increíbles capacidades de visión, telepatía, y otros, a los cuales los humanos aún le tienen miedo. Yo no. Crecí con ello y ya no siento vergüenza ni de creer ni de poseerlo. Te veo.

¿Cómo es que funciona esto? Funciona desde la verdad. Siempre. Funciona desde la consciencia y desde la emoción. La razón es para darle rigidez. La emoción es para darle la soltura que nos puede permitir danzar por el mundo sin temor pero con amor. Sin rigidez pero con flexibilidad. Sin dolor pero con certeza. Funciona desde la sencillez misma de reconocernos como un ser posible y misterioso que ha evolucionado hasta ser estos que somos y los que aún no reconocemos. Pero que son. Porque somos un rayo de esperanza. Todos juntos somos un rayito de fe para el cosmos. Afuera alguien nos ve. Como en este instante. Que sé que nos ven y que nos ayudan y apoyan para lograr superar las crisis que vivimos. Porque alegremente de cada crisis salimos más grandes. Más fuertes. Siempre.

¿Cómo es que funciona esto? Funciona desde la incertidumbre y pasa por el caos y el orden. Así no más.

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Santa Elena, Medellín, Colombia