Con el espíritu doblegado

Así he vivido. Con mi espíritu doblegado y cansado. Y ha sido así porque yo lo he permitido. Nadie más que yo misma se ha hecho todo este daño. Nadie es responsable de nuestra vida más que nosotros mismos. Porque aunque vengamos de vidas pasadas, cada experiencia escogida tiene dos caminos, uno basado en el miedo y otro en el amor. Y creo que escogí hace mucho el del miedo. Y mi espíritu luchaba y luchaba por salirse de él. Pero debo confesar que aunque he sido rebelde y he llegado lejos, tal vez hace 25 años me perdí del camino del amor.


Con el espíritu doblegado es difícil avanzar. Es casi imposible, es una utopía. Y aún así avancé y me desgarre desde adentro. Mudé de piel más de mil veces y aquí estoy sana y salva. Por primera vez oyendo mi canción preferida, Nuvole Bianchi, sin llorar. Porque “creo que algo maravilloso está por pasar”. Siempre lo he creído. Aunque me haya movido de ambos caminos eventualmente y justo ahora recuerde esos instantes, tengo este nuevo instante para decidir correctamente. Porque el pasado ya se fue y el presente apenas llega.


He vivido increíbles experiencias. He soñado en grande. Soñado y ensoñado. De las dos, porque son diferentes.Muy diferentes pero al final, casi iguales. Lo mismo. Soñar y ensoñar, eso que debemos hacer para poder cumplir con ese designio divino por el cual vinimos en este plano con el cuerpo y la forma que deseamos. Nosotros escogimos el momento y a los padres, y la forma cómo nacemos y en dónde y cuándo y cómo. Dirigidos siempre por una energía superior que es la sumatoria de todas las energías de esta galaxia y otras más.


Patri respira Patri, ahora tranquila que me estoy tomando la misma dosis intravenosa de eso que te decía a ti amiga hermosa. Respiremos todos. Respiremos cada vez que hacemos fila, que nos ofenden, que nos maltraten, que se nos atraviese un carro, que nos deje un amor, que nos tropecemos con él bordecito de la cama, que una amiga nos traicione, que nos sintamos usados o maltratados. Respiremos y llevemos el aire hasta la más profundo de nuestro cuerpo, porque al final, descubriremos que fuimos nosotros mismos quienes nos hicimos esto. Nadie más. Somos los creadores de los instantes. De cada uno.


Con el espíritu por mí misma, he vivido muchos años, por no soltar, por no dejar ir tanto dolor, tanto miedo, tanta angustia, tanto sufrimiento, tanto de tanto y tanto de nada y tanto del exceso que soy yo misma. De ese exceso que he sido para mi madre, mi hermano, mi hijo y otros más…Pero Nicolás mi hijo hermoso y brillante vino a ser la luz en mi camino y ha sido mi faro y mi puerto para descansar. Ha sido mi hijo y mi amigo, y por él estoy aquí escribiendo y no en Gaia tal vez perdida en la selva o en el mar. Porque fue certero y me exigió venir a descansar y a dormir más.


Con el espíritu doblegado es imposible vivir. Porque la mente y el cuerpo nos pasan una factura que hay veces es ya imposible de pagar. Yo mientras tanto haré lo mío y ustedes lo suyo. A ver si llegamos al mismo puerto como las tortugas en Gaia que se hacen a la mar desde donde sus madres las pusieron y allí regresarán como en un acto de amor y agradecimiento con su madre y por supuesto con la tierra y con la mar.


He vivido con el espíritu doblegado pero ya no más. He alzado mi mirada y me puedo ver y reconocer, y te veo y te reconozco y te admiro y te siento y te respeto y lo haré por el resto de mi vida y de la siguiente.

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Santa Elena, Medellín, Colombia