Uno queda con una sensación

Que ni sé cómo describirla. Pero no es buena. Es como un desasosiego que lo acompaña a uno el tiempo que estos seres políticos decidan permanecer en el poder. Nunca se sabe cuánto. Porque la cosa empezó en un tiempo y uno de ellos decidió que era muy poco y que era mejor el doble. Y ahora no sólo el doble sino que es mejor un poquito más y no existe relevo. De ningún tipo. Y me da como pena de nosotros y de nuestros jóvenes. Sólo nos oyen quejarnos y cuando llegan a ser mayores de edad están más perdidos que nosotros. Tienen que votar Y que no sea en blanco! Pero ¿y por quién?


Uno queda con una sensación de indignación porque no existe nada que nos permita tener la confianza que requiere un voto para dirigir un país que durante tantos años parece haber perdido el rumbo. Tantos…yo por lo menos no he conocido a mi país de la mano de ningún gobernante trabajando para avanzar sin que de por medio haya intrigas, guerra, corrupción, falsos positivos, caos, desastre…


Uno queda con la sensación de que al final siempre seremos engañados y que al final como no es solo quien nos esté liderando sino todo el conjunto…pues todo es más complejo. Porque es la sumatoria de seres políticos cada uno queriendo un poco para si. Un poco. O mucho. Y eso nos deja sin mucha opción. Y más ahora que a todos esos que nos dicen que por ellos sí, y que ellos sí harán…le agregamos quienes además ya nos quitaron tanto.


Uno queda con la sensación de que construir la paz es demasiado…porque como en todo, los débiles ponen más. Y ponen el dolor. Y los muertos. Y el desengaño. Y el hambre. Y la enfermedad. Y la tristeza…como hoy cuando leo cómo van las encuestas y cómo va al final mi país. Y no veo que haya mucho de dónde escoger. Es que no hay. Es que no veo. Es que no lo tengo claro. Y eso que ya soy mayorcita y entiendo un poco más sobre todo esto…cómo serán nuestros jóvenes…


Uno queda con una sensación de vacío. Absoluto. Como si no hubiera un futuro. Y por el contrario mucha desesperanza. Mucha especulación. Muchas predicciones. Porque nos auguran un futuro que como en Venezuela no llevo a ese hermoso país a ninguna parte. Y da lástima perder tanta belleza de cuenta de unos cuantos. Da lástima por la cantidad de buenos seres y de buenas empresas que hoy luchan en contra de todo. De la corrupción. De la economía. De las condiciones sociales. Por tratar de mejorar y esto como que nada.


Uno queda con la sensación de que pasarán muchos años. Y que cincuenta ya ni son suficientes. Y que por más que votemos por el uno o por el otro esto parece no tener vuelta atrás. Y serán necesarias nuevas lecciones para que podamos madurar como país y dejar de cometer los errores que ya muchos otros cometieron. Pero que nosotros aún no. como repetir la historia una y otra vez.


Uno queda con la sensación de ignorancia en su piel. Porque yo trato de leer sobre las propuestas de algunos y nada me da la claridad necesaria para pararme absolutamente convencida en aquella urna de estar haciendo lo correcto. Y menos ahora que parece una necesidad inminente hacer lo que sea necesario para votar por quienes no nos lleven a peores desastres. A nuevas guerras. A un país más dividido. Más adolorido. Más…


Uno queda con la sensación de maltrato. Porque nada cambia. O al menos mejora un poco. Porque siempre más bien empeora. Y es absurdo sabiendo no sólo la belleza sino riqueza tanto cultural como natural de nuestro país. Tenemos de todo. Como en botica. Pero no nos basta y peor aún se lo están entregando a los que ya sí saben el verdadero valor de las tierras, de los minerales y principalmente del agua. Bendito recurso que lo es todo.


Uno queda con la sensación de estar perdido en un laberinto en donde todo puede pasar…todo.

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